El 2 de septiembre es el Día de la Industria en conmemoración de aquel día de 1587 cuando se produjo la primera exportación argentina al exterior. Sobre la importancia de la industria nacional opinó para Télam Carlos Castellani, director del Banco de la Nación Argentina.

Argentina es un país de grandes recursos. El campo lo demuestra, produce alimentos para más de 400 millones de personas, funcionó aún con retenciones cuando otros países necesitan subsidios para producir granos. Tenemos aquí una enorme oportunidad para generarle valor agregado y convertirnos, como siempre dice el presidente Mauricio Macri, en el supermercado del mundo.

Por suerte también somos industriales y eso no es poca cosa. ¿Son modelos antagónicos?. No. Todos los sectores productivos suman. Generan trabajo genuino y riqueza. La actividad privada es la columna vertebral de un país, mientras más crece, más puestos de trabajo se generan, con todo lo bueno que implica.

En Sudamérica, sólo dos países son industriales: Brasil y Argentina. Inclusive nosotros lo fuimos antes que México y Brasil, después nos sobrepasaron, producto de las malas políticas económicas, de décadas de desacierto e ineficiente administración del estado: nacional, provincial y municipal.

Hoy tenemos una nueva oportunidad: bajar la inflación a un dígito. Haber salido del nefasto cepo cambiario, anular el impuesto a la exportación, la nueva ley Pyme más la visión del gobierno respecto de la nociva consecuencia de la alta presión impositiva, abren una expectativa a futuro para consolidar nuestro aparato productivo industrial.

Hemos sobrevivido de difíciles épocas y no es poca cosa contar con todas las actividades industriales con que cuenta nuestro país: alimenticia, metalúrgica, textil, del calzado, petroquímica, papelera, maderera, plástica, química, naviera. Con los desagregados que cada sector tiene. Por ejemplo en el metalúrgico: automóviles, siderurgia, fundición, maquinaria vial, camiones y acoplados, artículos del hogar, línea blanca, maquinaria agrícola.

Para hablar dos renglones de este última sector al que pertenezco, quiero decirles que hay en los pueblos y ciudades de la provincia de Santa Fe, Córdoba y Buenos Aires, más de 700 fábricas entre productos terminados (cosechadoras, tractores, sembradoras, pulverizadoras,etc.) y de agropartes.

Hoy, estamos en plena actividad y con fuertes proyectos de inversión, producto de la mejora del sector agrícola.

La calidad de nuestras máquinas que sirve y provee al campo argentino y acompañaron la evolución de la siembra directa (Argentina lidera mundialmente esta práctica ya que el 90% de las hectáreas productivas se cultivan bajo este sistema).

Pero así como destaco nuestras fortalezas, también es necesario hacer referencia al famoso y dañino costo argentino, distante al de otros países que ganan protagonismo a escala mundial. Sin duda atenta contra el crecimiento de todos nuestros sectores industriales.

La anunciada reforma impositiva, orientada a la baja del excesivo costo argentino, abre esperanzas para nuestro sector, ávido de conquistar mercados externos; para sostener el crecimiento y colaborar también en el necesario ingreso de divisas a nuestro país.

Por eso, a varios siglos de distancia de aquel 2 de setiembre de 1587, cuando se efectuó el primer embarque de productos manufacturados de Argentina hacia Brasil, es necesario saludar y respaldar a nuestra industria nacional que sólo necesita sentar las bases con reglas de juego claras y estables para conseguir una mayor actividad y escala para hacerse cada vez más competitiva y eficiente.

(*) Director del Banco de la Nación Argentina.